¿Estás pensando hacer el Camino de Santiago? No te preocupes, no tienes que ser un deportista de élite, pero tienes que conocer las lesiones del Camino de Santiago y cuanto más te prepares, mejor.

Piensa que vas a llevar mucho peso a la espalda (una media de 8kg) y que vas a caminar varios días seguidos. Así que seguro que te viene bien conocer las lesiones más frecuentes del Camino de Santiago y cómo prevenirlas.

1. Ampollas

El 22% de los peregrinos acaban teniendo ampollas, parece algo pequeño pero son muy molestas y si no se curan bien pueden impedirte caminar. Así que antes de nada, para evitarlas te contamos algunos trucos:

– No uses un calzado nuevo

Llévalo al menos durante 6 meses antes. Así además de evitar ampollas, evitarás rozaduras y dolor de pies.

– Crema Nivea en los pies

Antes de empezar a caminar, unta tu talón y bordes del pie con un poco de crema Nivea o con baselina, luego ponte el calcetín. Unta también un poco de crema por fuera del calcetín. La crema evitará que el calzado roce todo el tiempo en el mismo sitio. No untes demasiada ya que no queremos que el pie esté húmedo.

– Usa un calzado adecuado

No lleves unas botas de alta montaña, no son necesarias, tanto las zapatillas como el calcetín tienen que ser transpirables. Las botas tienen que tener membrana Gore-Tex para que resistan la lluvia, pero aún así tienen que dejar que el pie transpire, ya que las ampollas se producen principalmente por el sudor. Los calcetines es recomendable que sean de fibra Coolmax o similar y no de fibras naturales como el algodón que tarda más en secarse.

Calzado Camino de Santiago

– Ten siempre los pies secos

Si tienes que cruzar un río descálzate y antes de ponerte de nuevo el calcetín seca bien los pies. Si durante la caminata los notas húmedos, haz lo mismo, para un momento y seca bien todo el pie.

¿Y si ya te han salido ampollas, cómo curarlas?

Siempre consulta a un especialista, posiblemente te recomiende no pincharlas y lavarlas con agua y jabón. Pero si estás en medio de una travesía lo mejor por experiencia, es pincharlas con una aguja desinfectada y extraer todo el líquido.

(Por favor no uses agujas de coser que tengas en casa. En las farmacias puedes comprar agujas individuales desinfectadas, llévalas en tu botiquín). No cortes la piel ni retires la ampolla, sólo pínchala y deja que se vacíe. Luego tápala con una gasa transpirable. Si haces esto por la noche, a la mañana siguiente no te molestarán tanto y al final se curarán. Al finalizar el día lávala con agua y jabón y vuelve a taparla. Hay tiritas especiales para prevenir ampollas, pueden resultar útiles si apenas ha salido la ampolla, pero si ya está formada (aunque sea pequeña) es mejor no utilizarlas ya que se harán más grandes. Es mejor pincharlas y dejarlas respirar.

2. Tendinitis

La tendinitis es la inflamación de un tendón. Se debe generalmente al esfuerzo repetitivo o sobrecarga de una zona del cuerpo. Es muy común si se pasa de una rutina sedentaria a un esfuerzo grande de la noche a la mañana. Teniendo en cuenta que vas a caminar durante varios días con un peso grande a la espalda, y que por lo general el cuerpo no está acostumbrado a un esfuerzo tan grande y repetido, es común que sufras tendinitis. Al 18% de los peregrinos les pasa.

¿Cómo prevenirlo?

– Prepararse antes de hacer el camino

No es necesario que entrenes día y noche, pero si no realizas senderismo o deporte de forma habitual, es una buena idea que cada día antes al menos una hora durante 3 meses antes de realizar el camino. Si además sales con la mochila que usarás con algo de peso, acostumbrarás a tu cuerpo al esfuerzo.

– Calienta antes de hacer ejercicio

Antes de empezar a caminar cada día calienta las articulaciones, y al terminar el día estira cada músculo durante unos 5 minutos. (Brazos, piernas, cuello, espalda…).

– Organiza tus etapas de menos a más km

– Organiza tus etapas de forma que el ejercicio que realices sea de forma gradual. Dentro de lo posible divide las primeras etapas para que recorras menos kilómetros y deja las etapas mas largas para el final.

– Bebe agua

Mantén una buena hidratación durante todo el camino, no esperes a tener sed.

Cantimplora Camino de Santiago

¿Y si siento el dolor, cómo curarlo?

Si el dolor es fuerte y repetido te aconsejamos que vayas al médico ya que puede derivar en algo grave. Si el dolor es leve o moderado al final del día, puedes aplicar una crema efecto frío, esto te aliviará y relajará el músculo y el tendón. Nosotros usamos una muy buena que nos llevamos en todas las travesías que se llama Madform Doble Pontencia. (Puedes comprarla en tiendas deportivas).

3. Esguinces y torceduras

El 17% de los peregrinos sufren una torcedura o un esguince. Es difícil prevenirlo teniendo en cuenta que suelen ser accidentes, pero puedes hacer algunas cosas:

– Usa zapatillas de media caña

Nosotros las usamos incluso en verano, unas buenas botas de senderismo para caminar con media caña que protejan el tobillo, con buena suela, buena sujeción y transpirables.

– Usa los dos palos de trekking

Llévalos siempre contigo, minimizan el impacto que sufren las articulaciones, y en bajadas con piedras te ayudan a estabilizarte y reducen el riesgo de caída. Es importante usar los dos, y no sólo uno para que no cargues más un lado del cuerpo que el otro. Sabemos que queda muy bonito usar un palo grande que encuentres en el camino como si fueras Gandalf, pero esto no ayuda a tu cuerpo, puede provocarte cayos en las manos y lesiones en los músculos y articulaciones.

– Realiza un buen calentamiento

Todos los días antes de caminar, esto te evitará muchas lesiones. Dedícale 15 minutos y te ahorrarás muchas penas.

– Siempre atento al camino

A veces cuando las piernas están cansadas, nos distraemos y dejamos de prestar atención al terreno y es cuando los reflejos nos pueden jugar una mala pasada. Ante todo, caminar con seguridad.

¿Cómo curarlo?

Lamentablemente, lo más recomendable si has sufrido un esguince es que te pongas en manos de especialistas y que reposes. No te preocupes porque el camino seguirá ahí esperándote.

4. Lesión de rodilla

El 13% de los peregrinos acaban sufriendo una lesión de rodilla. Suele producirse por llevar un excesivo peso, y por el esfuerzo repetido de la articulación al caminar.

¿Cómo prevenirla?

– Calentamiento y estiramiento.

– No llevar más peso del recomendado para tu índice de masa corporal. En este artículo te contamos cómo preparar la mochila para el Camino de Santiago.

– Igual que antes, utiliza los dos palos. Si sientes molestia, usa los palos durante todo el camino, no sólo en las partes más complicadas.

¿Y cómo curarla?

Si es una molestia leve, puedes aplicar la crema efecto frío que te comentamos antes, o una crema especial para articulaciones. Si es algo crónico que ha empeorado en el camino te recomendamos que te pongas en manos de un especialista.

No te asustes, si sigues estas pautas (preparación, calentamiento, estiramientos, hidratación, recuperación…) no tienes porqué sufrir lesiones del Camino de Santiago. Aunque después de hacer varios Caminos de Santiago, te diremos que al final del día siempre te duele algo jejej, pero a la mañana siguiente y cuando llegas a Santiago se te olvida todo. El esfuerzo y las penas del peregrino, son parte de la magia del Camino. Mucho ánimo, con cuidado responsabilidad… ¡y a disfrutar!

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*Desde Viento de Cara no nos hacemos responsables de las posibles lesiones sufridas por terceros y recomendamos la consulta siempre a profesionales para la prevención y tratamiento de lesiones. 

Posted by:Viento de Cara

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